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Están al caer en Kanji las novedades que Planeta DeAgostini tiene previsto presentar en el salón del cómic de Barcelona el próximo mes de Mayo. Son muchas las novedades que podréis adquirir en vuestra tienda pero ahora mismo os vamos a hablar de una que creemos traerá cola. Nada más y nada menos que la nueva edición de SANDMAN en su edición definitiva.
Escrita por
Paul Levitz, da pie al lanzamiento del número 1 de la
edición definitiva de The Sandman.
¿Dónde termina la narración y empieza la mitología? A menudo oímos decir
a los escritores que su oficio sigue siendo el mismo que en el comienzo
de los tiempos, cuando los individuos se reunían alrededor del fuego
para escuchar historias que entretenían y explicaban, que dotaban de
orden a un universo que parecía aleatorio y desconocido. Algunas de esas
historias se consagraron al contarlas generación tras generación y,
durante un tiempo, se las reconoció como verdades sagradas.
Con el paso de los siglos y el paulatino conocimiento de hechos y
teorías, las historias pasaron de ser la pura verdad a ser un mito;
aunque su verdad ya no era su principal virtud, todavía se las respetaba
por haber sido capaces de racionalizar la vida durante un tiempo. Sin
embargo, no sabemos cuando terminó la narración y comenzó la fabricación
de la mitología. Los estudiosos suelen coincidir en que Homero,
si es que existió tal persona, no fue el autor de los mitos griegos que
se le atribuyen. El poeta ciego de la tradición pudo haber contado las
historias que a él le habían transmitido y, al hacerlo, contribuyó a
darles la forma definitiva con la que se codificaron posteriormente.
Pero cuando empezaron las historias –aquel día que ni la memoria ni los
registros recuerdan–, ¿sabía el primero de los poetas que estaba
contando una historia, o que estaba explicando una verdad, o ambas
cosas? ¿Sintió la revelación divina o la inspiración divina? ¿Supo
diferenciarlas?
El poder del mito es en parte el poder de este misterio. En la
antigüedad, el conocimiento era frágil. Los hechos, cuando se conocían,
solo podían transmitirse de forma muy directa: volviendo a contarlos, de
persona a persona, o escribiéndolos, grabándolos laboriosamente para
crear un único documento, fácil de perder o de destruir. Se dice que el
incendio de la Gran Biblioteca de Alejandría destruyó 400.000 rollos de
pergamino, y no sabemos cuántos de ellos contenían información que no
figuraba en ninguna otra parte. Que los mitos sobrevivieron es un
indicador de su poder, de su resonancia con nuestra necesidad humana de
entender nuestro mundo. Pero el misterio que rodea el momento de su
creación les hace ser aún más poderosos: cuanto más perdemos la certeza
de su autoría y de su motivación, más brilla el aura de lo posible. La
historia del nacimiento de la historia se convierte en parte del mito.
¿Cuándo empieza la historia? ¿Cuándo empieza el mito? La sabiduría
acumulada de nuestro oficio le aconseja al narrador que entre en la
historia en el último momento, tal vez para mantener el misterio de lo
que vino antes, tal vez para aprovechar al máximo el impulso que puede
lograrse al continuar los acontecimientos desde ese punto. Como THE
SANDMAN se publicó por primera vez en estos tiempos modernos,
sabemos a ciencia cierta cuándo se contó la historia por primera vez –el
29 de noviembre de 1988–, y al leer la primera página del primer número
que aquí se reproduce uno puede empezar por el mismo sitio que los
lectores de la época. Pero la historia de la creación de la historia
empezó antes.
Yo estuve presente en la creación... o no.
Un paso en la creación de THE SANDMAN comenzó en una casa
antigua de Tarrytown, en las Hudson Highlands de Nueva York, a unos
pasos de la casa de Washington Irving, cuyos cuentos formaron la
mitología de la región. Los editores y la dirección de DC se reunieron
en una antigua biblioteca llena de polvo para una de sus reuniones
periódicas, y el tema era evitar que se secase el manantial de
creatividad después de la extraordinaria avalancha de mediados de los
años 80. No se recibían suficientes propuestas para series nuevas, o al
menos no tenían suficiente calidad. Alguien sugirió una antigua técnica:
la empresa poseía algunos nombres importantes y antiguos que podían
actualizarse, quizá con nuevos personajes o con nuevas versiones de los
antiguos. Se seleccionaron tres y cada uno se repartió a un editor: uno
ni siquiera dio lugar a la publicación de un número, el segundo
desembocó en una serie poco
memorable de 18 números y el tercero..., ah, el tercero era THE
SANDMAN. ¿Es casualidad que los narradores
hayan utilizado tríadas para construir sus chistes desde tiempos
inmemoriales?
Así que, incluso en estos tiempos modernos, nuestro conocimiento es de
por sí incompleto. Ahora, solo con tocar un teclado con un dedo tenemos a
nuestra disposición incontables gigabytes de información, y los hechos o
errores de hecho pueden persistir hasta mucho después de su tiempo
natural, almacenados en memorias digitales sin corregir. Nuestro
problema no es ya la escasez de información, ni su fragilidad, sino el
desafío abrumador de su clasificación, de su comprensión y de la
búsqueda de la pertinencia y la verdad en esos datos. Incluso para
nuestras propias vidas, nuestro conocimiento sigue anclado en nuestra
propia experiencia de los acontecimientos y no es un punto de vista
omnisciente que pueda dotarlos de un sentido perfecto.
En aquella biblioteca llena de polvo nadie recordó que hacía unos meses
un joven escritor británico había solicitado
hacer una nueva versión de THE SANDMAN. Para mí, THE
SANDMAN empezó aquella tarde en Tarrytown.
Para Neil Gaiman,
la idea comenzó meses antes, cuando enumeró el Sandman de Simon
y Kirby entre otros posibles personajes de DC a
recuperar en una cena con Jenette Kahn y Karen
Berger, y meses más tarde, cuando Karen lo
eligió para escribir su encargo editorial de Tarrytown. Para vosotros,
independientemente de lo mucho que sepáis sobre lo que sucedió antes,
sospecho que THE SANDMAN comenzó el día que pasasteis sus
páginas por primera vez. Puede que para algunos ese día sea hoy.
La historia de THE SANDMAN había empezado, pero ¿y el mito? Los
presagios favorables preceden al mito. La Gran Tormenta de 1987 asoló
Inglaterra en octubre y derribó 15 millones de árboles. Mientras hacía
de las suyas (acompañada de una breve polémica sobre si sus vientos de
190 km por hora se mantuvieron al nivel necesario para poder
considerarlo un huracán), Neil le daba vueltas a su proyecto para THE
SANDMAN en la oscuridad. Antes de que desaparezcan las historias
que se le ocurrieron, ¿habrá que talar otros 15 millones de árboles para
fabricar el papel en el que están impresos?
Basta de rodeos..., mójate. ¿Dónde empieza la mitología?
No podemos saberlo a ciencia cierta. La mitología ejerce su poder
haciendo que las fuerzas impersonales del universo nos resulten más
comprensibles, o al menos más llevaderas. Los académicos tendrán una
respuesta a esta pregunta sobre THE SANDMAN (no me atrevo a
hablar por ellos), el escritor tendrá otra (no se la preguntaré) y cada
lector, otra. Para mí, la mitología de THE SANDMAN comienza en
el número 8, El sonido de sus alas, cuando Neil
presenta a su encarnación de la Muerte y se enfrenta al misterio de por
qué la vida llega a su fin antes de tiempo, incomprensible e
incognosciblemente.
La historia no contiene la respuesta definitiva a la pregunta ni del
personaje ni de Neil, pero es el momento en que se nos hace partícipes
de la ambición de justificareese misterio. A partir de ese momento, THE
SANDMAN iba a ser un mito. Sn embargo, la narración no terminó al
comenzar la mitología... porque no existe un abismo insalvable entre las
dos. Seguimos deleitándonos con las historias antiguas, cuyo poder para
explicar el universo se ha ido debilitando bajo la implacable presión
de la ciencia. Sentimos el eco de su antiguo poder en nuestro interior,
mientras conscientemente nos repetimos: “No es más que una historia”.
Las relegamos a sus orígenes –la mitología griega, la mitología hindú,
dondequiera que se contasen– y nos decimos que podemos aprender de
aquellos tiempos y de aquellas personas al volver a escuchar esas
historias. Pero se siguen contando historias para ayudarnos con lo
inimaginable; se siguen inventando historias para ayudarnos a entender
nuestro mundo.
Cuando Neil creó sus historias, creó los mitos, usando
el mismo poder que conjuró el narrador ante el fuego hace
mucho tiempo..., el poder que tan bien ejerce Neil. Fuente: Planeta DeAgostini Comics Paul
Levitz
2006
Paul Levitz lleva toda una vida aficionado a los cómics (THE COMIC
READER), escribiéndolos (LA LEGIÓN DE SUPERHÉROES),
editándolos (BATMAN), y hasta hace poco era Presidente y Editor
de DC Comics.
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